Saint-Exupéry (treinta y dos)

TREINTA y DOS Recuerdo que al llegar esa noche a un hotel cercano a la plaza Marina cayó rendida sobre la cama. Vi cómo me sonreía y cómo esa misma sonrisa fue desvaneciéndose y dando paso al sueño. Primero sus párpados comenzaron a pesarle, luego las comisuras de sus labios se fueron arqueando hacia abajo. Finalmente su boca se entreabrió unos pocos milímetros provocándome una sensación de placer y erotismo...
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Saint-Exupéry (treintaiuno)

TREINTAIUNO ―Aún me parece increíble que me esté ayudando -dijo Lourdes a la mujer gorda- En tan poco tiempo mi vida ha dado tantos tumbos, ha bifurcado de un camino a otro, y aunque en esos movimientos bruscos cada vez me siento más y más confundida también reconozco que su ayuda y que esté a mi lado me reconforta, me hace sentir y pensar que puedo ir hacia adelante. En algunos momentos me pregunto si...
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Saint-Exupéry (treinta)

TREINTA Después de varias cuadras de caminata nos detuvimos frente a una casita pequeña de fachada cuarteada por el tiempo. Tenía un jardín logrado con esmero, lleno de geranios, rosales y alguna que otra maceta pequeña esparcida a lo largo de la fachada. Lo bordeaba un ligustro, que a simple vista se sabía que se lo mantenía a conciencia: perfectamente cortado, abonado y regado. Estar parado frente...
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