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22
Al llegar a la estación terminal de Río Cuarto yo estaba dormido. No era un sueño demasiado profundo, pero sí para mantenerme aislado del mundo vivo y de los pensamientos. Divaga en sueños cortos y alguna que otra pesadilla. Desperté cuando un movimiento brusco me sobresaltó. Era el chofer, con una minúscula sonrisa en sus labios, que me mecía para despertarme. Al bajar...