Saint-Exupéry (treinta y siete)

TREINTA y SIETE —Tardan demasiado… —dijo la mujer gorda al anciano. —Es que a veces hay cosas que el destino depara a los seres humanos que son imposibles de acotar en tiempos. Si es lo que yo pienso —dijo el viejo con la mirada perdida en la luz que ingresaba por la ventana que daba al jardín— ellos deben charlar bastante… sí… bastante… largo y tendido… —¿Qué supone usted? —Mi suposición...
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